miércoles, 5 de octubre de 2011

Hasta pronto Steve (1955-2011)


Hoy debo admitir que es la primera vez que me afecta así el fallecimiento de una persona. Pueden decir lo que quieran sobre él y de que mis palabras son por el calor del momento pero no es así. No es así porque para mi no era sólo una persona. Él era es mi héroe, mi modelo a seguir, el punto de referencia de lo que siempre he considerado el éxito, mi razón de que estudie Ingeniería en Sistemas Computacionales, la persona autora de esas palabras que por obra de Dios llegaron a mi en el momento indicado, cambiaron mi vida y la encaminaron al rumbo correcto. Eso era es él y más.

Una de mis principales metas es inventar algo por lo cual sea recordado después de mi partida de este mundo. Mi mayor miedo es eso mismo, que nadie me recuerde cuando ya no me encuentre aquí. Steve logró mi sueño y automáticamente se convirtió en algo más que mi héroe. Él tuvo un sueño y no lo dejó hasta que lo vio realizado, hasta que se sintió satisfecho. Él fue único en tantas y diversas formas y sin duda, uno de los mejores humanos que jamás se haya visto. Uno de los mejores humanos que jamás volveré a ver.

Steve dijo una vez: "cambiaría toda mi tecnología por pasar una tarde con Sócrates". Bien, la razón principal de querer triunfar en mi vida, de crear algo innovador, de fundar algo tan increíble como Apple era poder una vez conseguido el éxito, pasar una tarde charlando con la persona más fascinante del mundo, con la persona que me dio un sueño al cual aspirar. Hoy y en un tiempo no podré hacerlo, pero estoy aún más emocionado porque cuando llegue el momento, podré platicar con él en la eternidad que es de dónde provenían sus sueños.

Quizás para la mayoría este suceso no sea más que una noticia más y que dejarán de tener en cuenta pasado un tiempo. Para mi no será de esa manera. Hoy hubo un corte en mi vida. Un antes y un después. Sé que no fue perfecto pero lo que influyó en mi sí que lo es y es lo que al final importa en el mundo: como influyes en los demás.

Podría seguir escribiendo sobre lo que en este momento siento, de lo triste que es para mi que haya partido sin haberlo conocido o de lo feliz que estoy porque en este preciso instante esta compartiendo la mesa sentado a la derecha de mi Señor, pero considero que no expreso ni el mínimo de lo que realmente quiero decir. Nunca podré decirlo realmente.

Steve aún ahora seguirás creando arte (como lo hiciste toda tu vida). Ese viejo arte de hacer crecer flores sobre la tierra.

Steve nunca te olvidaré y espero poder hablar contigo cuando de el siguiente paso. Tampoco olvidaré esas palabras que aunque no tuyas (fueron de Steward Brand), le dedicaste a esa generación que realmente nunca entendió lo afortunada que fue al contar con tu presencia: "mantente hambriento, mantente ignorante". Así lo haré Steve. ¡Hasta pronto!

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