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Soy estudiante de posgrado en el Instituto Tecnológico de Ciudad Madero. Me apasiona la tecnología, la ciencia y el amor, en todas sus expresiones. Planeo conseguir la beca de Monbukagakusho e irme a Japón a hacer un doctorado, convertirme en astronauta y zanjar de la manera más memorable posible mi vida.

domingo, 22 de febrero de 2015

Sobre libros

Yo no sé ustedes, pero pienso que lo que importa —lo que de verdad importa— de los libros es su contenido. Así pues, aunque lea una novela mediante un libro en físico o en electrónico, lo que aprecio sinceramente es lo que he leído. Ciertamente influye la comodidad, pero cuando uno lee por el gusto de leer, importa poco que sea un libro de pasta gruesa o primera edición a que sea uno de bolsillo o electrónico.

En lo personal prefiero el formato electrónico porque es mucho más sencillo de transportar y conseguir. Y en cuanto a libros físicos se refiere, prefiero de segunda mano a uno nuevo. Aunque también, de a veces, compro uno que otro en alguna librería o feria del libro.

Gracias al formato electrónico he podido leer mucho de lo que seguramente no hubiera podido leer en formato físico. Esto porque a mi ciudad llegan libros de moda, mayoritariamente; y el resurtido deja mucho que desear. En cambio, los libros electrónicos son ridículamente fáciles de conseguir.

También he comprado libros por Internet, pero siempre pasa un detalle que me desanima de volver a hacerlo. Ya sea porque el envío es más caro que el mismo libro o porque la librería me dejó comprarlos pero resulta que no los tienen y me harán un reembolso. En ocasiones también me han enviado los libros que encargué desde países como España o Venezuela —con sus prolongados tiempos de espera y costes de aduana— cuando habían asegurado que lo harían desde México.

Un par de ejemplos:

No sólo no tenían uno de los dos libros que encargué, sino que el otro me lo enviaron desde Venezuela. Con suerte no pagué aduana esa vez.

No tenían el libro.


Por eso es que prefiero el formato electrónico. Al principio leía libros desde mi computadora, aunque siempre terminaba distrayéndome por todas las otras funciones a las que tenía acceso (cof cof, Internet). Después lo hice por mucho tiempo en mi Sansa Rhapsody. Y ahora lo hago desde mi smartphone, con estadísticas y todas esas cosas guay que trae Moon+ Reader. :)


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