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Soy estudiante de posgrado en el Instituto Tecnológico de Ciudad Madero. Me apasiona la tecnología, la ciencia y el amor, en todas sus expresiones. Planeo conseguir la beca de Monbukagakusho e irme a Japón a hacer un doctorado, convertirme en astronauta y zanjar de la manera más memorable posible mi vida.

lunes, 8 de febrero de 2016

Breves comentarios sobre los libros que leí en Enero de 2016

Los siguientes comentarios son totalmente personales y para nada profesionales. Además, por su naturaleza, podrían contener spoilers.

El hombre que calculaba por Malba Tahan (1949)


A la memoria de los siete grandes geómetras cristianos o agnósticos

Descartes, Pascal, Newton, Leibniz, Euler, Lagrange, Comte

¡Allah se compadezca de estos infieles!

y a la memoria del inolvidable matemático, astrónomo y filósofo musulmán


Buchafar Mohamed Abenmusa Al Kharismi

¡Allah lo tenga en su gloria!

y también a todos los que estudian, enseñan o admiran la prodigiosa ciencia de los tamaños, de las formas, de los números, de las medidas, de las funciones, de los movimientos y de las fuerzas naturales

yo, el-hadj jerife
Ali lezid Izz-Edim Ibn Salim Hank
Malba Tahan

creyente de Allah
y de su santo profeta Mahoma

dedico estas páginas de leyenda y fantasía.


Quise empezar con la dedicatoria que realiza al comienzo del libro ya que me pareció muy honesta, lo que a pesar de ser sencilla es digna de admiración.

Julio César de Mello y Souza, mejor conocido como Malba Tahan (que en paz descanse), fue ―¡cómo no!― escritor y profesor de matemáticas; además, si has leído el libro y te digo que su nacionalidad era brasileña, seguro que te vas de espaldas. Tahan sí que se tomó muy en serio el estudio de la cultura árabe (por diversión o qué sé yo) y eso le dio a su historia la magia que permite transportarte a aquellas tierras tan lejanas en cada pasar de página.

Pero eso no era su única habilidad estrella, en su libro también está presente su otra especialización: las matemáticas. Bueno, de eso ya te das una idea con el título y como que te preparas mentalmente para esperar el clásico truco de intentar enseñarte matemáticas «jugando». Pues bien, el caso es que ni se trata de un truco ni fue intento. Obvio no te haces un genio con los números al leer este libro pero sí que te asombran lo suficiente las hazañas del buen Beremiz como para que te animes a desempolvar tus conocimientos algebraicos y te pongas a practicar con el libro de Baldor. Aquí es donde se entiende la razón por la cual el Fondo de Cultura Económica edita y distribuye este libro por todas las escuelas de México. Tú muy bien FCE, tú muy bien...

Por último, el increíble Calculador resulta ser aún más prodigioso que hasta se queda con la chica. Bendito mil veces.

Mil soles espléndidos por Khaled Hosseini (2007) 

Este es el segundo libro que leo de Hosseini y puedo decir con satisfacción que cumplió con mis expectativas. Yo estaba seguro que no sería una historia linda y plana, pero no me esperaba sentir tanta impotencia por cada situación por las que sus protagonistas tuvieron que pasar. Apenas puedo imaginar a qué grado puede alguien desentenderse de su condición de humano a tal grado que no pueda sentir empatía o la más mínima compasión por sus semejantes. Aún más horrible es la acción de tergiversar usos y costumbres (pensados en un inicio para crear amor) y así justificar su malogrado raciocinio.

Porque hay que dejar bien en claro que el Islam no fue concebido como un objeto de guerra y odio. Por lo que, aquellos que se han hecho/se hacen llamar musulmanes y que han provocado/provocan tanto dolor en el mundo no pueden ser considerados como fieles verdaderos. En esta historia hay ejemplos de sobra de pseudo creyentes que bien merecido tienen el infierno. Pero también hacen acto de presencia aquellos que tienen claro el mensaje y ofrecen el mejor refugio que cualquier persona pueda llegar a encontrar: el amor.

Sobre amor también se habla en este libro y es lo que hace soportable la tristeza de leer tantas injusticias. Es agradable saber que el amor no se limita a presentarse en una sola forma, sino que se adapta y trasciende. Lo que el odio jamás podrá hacer.

No es la primera vez que leo sobre Afganistán. He leído sobre ese país tanto en novelas como en recursos históricos. En estos momentos estoy alegre de que en mi mente no existe más aquella definición vaga y terrible que hace muchos años concebí cuando escuché por primera vez de aquel lejano país en la radio. En aquellos años era un niño y me enteré del lamentable ataque cuando estaba en la escuela. Luego tuve que seguir escuchando del país del que se hablaban mil cosas horribles día tras día. Ahora, años después, estoy agradecido que mis padres me educaran de tal forma que pueda entender claramente que la historia nunca es completamente color negro así como tampoco es ni será de un total color blanco.

Dios cuide y bendiga a todas aquellas personas cuyo corazón no se ha deshumanizado a pesar de las injusticias.

Eran incontables las lunas que brillaban sobre sus azoteas, o los mil soles espléndidos que se ocultaban tras sus muros.

Tal vez sea ése el castigo reservado a los duros de corazón: comprenderlo todo cuando ya nada se puede hacer.